viernes, 23 de mayo de 2014

Los idiomas y la cerrajeria

Era la primera vez que me iba al extranjero y no estaba muy seguro de si aquello me iba a gustar. A pesar de todo, me preparé a conciencia unos meses antes, apuntándome a cursos de cocina y de repostería, con idea de estar preparado para encontrar trabajo en un restaurante u hotel. Como los idiomas no eran mi fuerte, hice además un par de cursos de inglés y francés, que me vinieron muy bien para recordar mis escasos conocimientos previos y aprender mucho más. Ya estaba cansado de buscar empleo en mi país y de encontrarme negativas día tras día, y por eso fue por lo que decidí marcharme fuera, muy a mi pesar, porque me gusta esta ciudad, que es donde tengo a mi familia, mis amigos y mi ambiente. ¿Y qué otra opción me quedaba? Creo que ninguna. Los primeros días en mi nuevo destino los dediqué a hacer un poco de turismo y a leer anuncios de trabajo. Hacer turismo no es algo que me apasione, pero ya que estaba en otro país, pensé que sería interesante conocer el lugar donde iba a vivir los próximos meses. Me sorprendió lo rápido que me llamaron para mi primera -y única- entrevista de trabajo. La gente dice que tuve mucha suerte, porque encontrar empleo allí no era nada fácil. Y lo más curioso es que el trabajo que encontré no tenía nada que ver con mi idea de trabajar en hostelería: me llamaron de una empresa de cerrajeros que al parecer, llevaba meses buscando un profesional y no lo encontraban. Hace años aprendí las técnicas de ese oficio porque era algo que me gustaba a título personal. Nunca pensé que un día me sirviera para encontrar trabajo. Todo empezó como un juego cuando yo tenía 18 años y justo el día que mi amigo Pedro, hijo del cerrajero de mi pueblo, me enseñó cómo se abría una cerradura. Quedé tan fascinado que desde entonces me pegué a él para que me enseñara aquellos trucos que a mí me parecían increibles. Gracias a eso, hoy soy propietario de una de las mayores empresas de cerrajería de Zaragoza y estoy muy satisfecho con mi trabajo y con los resultados del negocio. Tras mi primer empleo, del que os hablé antes, monté mi propia cerrajería, que fue creciendo hasta llegar a lo que es hoy.

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